4 de Marzo: Día Mundial de la Obesidad
Por: María de los Ángeles García-Robles, Neurobióloga e investigadora en Centro CILUZ, especializada en la relación entre luz, cerebro y metabolismo.
“Cuidar nuestros ritmos circadianos es una forma sencilla pero poderosa de proteger nuestra salud metabólica.”
En el marco del Día Mundial de la Obesidad, es importante recordar que nuestro metabolismo está profundamente regulado por los ritmos circadianos, es decir, por los relojes biológicos que sincronizan nuestras funciones con los ciclos de luz y oscuridad.
Nuestros relojes biológicos no solo regulan el sueño; también organizan el metabolismo. Cuando estos relojes se desajustan, por ejemplo, por dormir poco, exponerse a luz artificial durante la noche o comer muy tarde, se producen alteraciones metabólicas que pueden favorecer el desarrollo de sobrepeso y obesidad. Diversos estudios muestran que la desregulación circadiana se asocia con resistencia a la insulina, hígado graso y menor sensibilidad a las hormonas que regulan la homeostasis energética.
Por ello, un aspecto fundamental para cuidar nuestra salud metabólica es respetar los ritmos biológicos: dormir en horarios regulares, favorecer la exposición a la luz natural durante el día y evitar comer muy tarde en la noche. Idealmente, la última comida debiera realizarse antes de las 20 horas.
Comprender la relación entre luz, cerebro y metabolismo nos recuerda que la obesidad no depende solo de lo que comemos, sino también de cuándo comemos y de cómo sincronizamos nuestra vida con nuestros relojes biológicos.

María de los Ángeles García-Robles Neurobióloga e investigadora en Centro CILUZ, especializada en la relación entre luz, cerebro y metabolismo.
